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REUTERS

El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, dio su aval el jueves a una polémica ley que podría poner en riesgo la existencia de organizaciones no gubernamentales en el país, pese a la presión de Estados Unidos para que no sea puesta en marcha.

El Congreso, con mayoría oficialista, aprobó el 12 de febrero la Ley de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), que permite cancelar, disolver, fiscalizar y vigilar a estas entidades según lo decidan cuatro instituciones estatales, incluida la Presidencia.

Tras la aprobación, funcionarios estadounidenses se pronunciaron en sus redes sociales en contra de la ley y pidieron que no fuera promulgada.

«Por lo que opinen afuera me tienen que temblar las patas a mí, entonces qué tipo de presidente sería», dijo Giammattei en conferencia de prensa, agregando que recibió una llamada telefónica de un embajador, al que no identificó, para pedirle que desistiera de la legislación.

La nueva ley, que entrará en vigor en los próximos días, fue propuesta el año pasado, cuando el gobierno del expresidente Jimmy Morales decidió no prorrogar el mandato de la CICIG, una comisión de Naciones Unidas que destapó los casos más importantes de corrupción contra políticos y empresarios guatemaltecos.

La legislación, que ha sido criticada por diversos organismos de derechos humanos nacionales e internacionales, obliga a las ONGs a registrarse, reportar las donaciones y permitir la fiscalización de sus cuentas.

Varias ONGs han presentado impugnaciones ante la Corte de Constitucionalidad, lo que podría llevar eventualmente a la cancelación de la norma. Sin embargo, el proceso de los casos podría llevar meses.

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