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AP

El presidente Donald Trump se enfrenta a un desafío personal por la forma en que aborda el brote del nuevo coronavirus, cuando les pide a los estadounidenses que le crean después de que él y algunos de sus principales consejeros contradijeron a científicos federales al minimizar la amenaza.

Muy al tanto de lo que está en riesgo no sólo en cuanto a salud pública, sino también para su credibilidad, Trump dio una larga conferencia de prensa la tarde del miércoles con el objetivo de asegurar a todos que tiene la crisis bajo control.

Trump se rodeó de los principales expertos en salud de su gobierno y motivó a los estadounidenses a estar preparados para la posible propagación del virus.

Sin embargo, continuó minimizando el riesgo al decir que el brote “podría incrementar un poco; podría no incrementarse nada”. Y siguió manteniendo su distancia de la expresa opinión de los funcionarios de salud pública que es inevitable que el virus se propague en Estados Unidos.

Mientras que, en general, los negocios, escuelas y personas piensan en estar preparados, el elemento decisivo podría ser un presidente imprevisible que se ha enfrentado reiteradamente con científicos de su propio gobierno y tiende a considerar cualquier crisis a través del lente de su propia oportunidad de reelección.

“No creo que sea inevitable”, dijo Trump en la conferencia de prensa, en donde anunció que el vicepresidente Mike Pence dirigiría la respuesta al brote del gobierno.

También dijo que recién se había enterado de que miles mueren de influenza y lo contrastó con el coronavirus.

Tras dos días de bajas en la bolsa de valores, Trump culpó el miércoles en Twitter a la prensa y los demócratas por causar temores innecesarios y dañar los mercados financieros estadounidenses.

El lugar en donde se llevó a cabo la conferencia de prensa de Trump _ la sala de prensa de la Casa Blanca _ tenía el objetivo de que el presidente republicano diera una sensación de calma y confianza. Es sólo la segunda vez durante su presidencia que Trump habla desde el podio en esa sala, y sus asesores reconocieron que intentaba enfatizar que la situación estaba bajo control y comprendía la gravedad.

Con antelación, Trump minimizó la tasa de mortalidad de un agente patógeno que se ha confirmado que ha matado a 2.700 personas en el mundo. Su asesor económico, Larry Kudlow, repitió la opinión de Trump cuando dijo el martes que Estados Unidos había “contenido” la amenaza de un brote en el país.

Las declaraciones de Trump y Kudlow se contrastaban con las advertencias de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), que afirman que las comunidades estadounidenses deben estar preparadas ahora para cuando la enfermedad comience a propagarse en el país.

Se han confirmado hasta el momento 60 casos en Estados Unidos.

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